jueves, 4 de junio de 2026

La vocación de acercar la música sinfónica al público desde el uso de la imagen y la palabra

En un recorrido que combina precisión técnica y sensibilidad artística,
hay historias que demuestran como la curiosidad puede convertirse en

una herramienta de difusión cultural. Desde el mundo de la electrónica
y la industria hasta el universo de la música sinfónica, las trayectorias
revelan un hilo conductor: el impulso por comprender y a la vez, poder
acercar el conocimiento a personas que van de jóvenes hasta adultos.

A través de propuestas audiovisuales y medios didácticos innovadores,
la música (muchas veces percibida como compleja o lejana) encuentra
nuevas formas de ser interpretada, explicada y disfrutada por públicos
que tienen diferentes gustos musicales y son cada vez más amplios.

Es por eso, que les voy a contar la historia de Mario Enrique Melendi,
quien con formación en electrónica y electromecánica construyó un
recorrido singular que combina técnica, sensibilidad artística y una
marcada vocación divulgadora que mejora con el paso del tiempo.

Sin embargo, su perfil no se limitó a lo que es el ámbito técnico: ya
que desde temprano se definió como un curioso investigador, que le
interesa explorar distintas disciplinas científicas, técnicas y artísticas.

                                  

Dicho impulso lo llevó a la fotografía, primero desde un lado más
técnico y luego desde una búsqueda estética más profunda. Pero
sería la música sinfónica la cual se iría a posicionar como su gran
pasión. Melendi se convirtió en un amante de la música riguroso y
persistente, que comparte el universo de los grandes compositores.

No obstante, a partir de 1988 comenzó a articular sus intereses en
un formato propio: conferencias audiovisuales donde se integraban
materiales didácticos, gráficos hechos por él mismo y proyecciones
de obras musicales. Esta propuesta cambió con el tiempo, ya que
fue haciendo cursillos de Apreciación Musical, donde desarrolló un
sistema gráfico personal apoyado en sus habilidades para el dibujo
y la fotografía, con el objetivo de facilitar la comprensión de piezas
complejas para públicos que aún todavía no están especializados.

Además, pese a que no es músico ejecutante, su dedicación lo
llevó al terreno de la escritura, con la publicación de diferentes
artículos de carácter musicológico. En los últimos quince años,
Melendi ha sostenido una actividad como portavoz cultural en
el partido de San Isidro, con presentaciones en espacios como
el Teatro del Viejo Concejo, el Concejo Deliberante y algunas
otras instituciones que se dedican a la promoción artística.

                                      

Por otra parte, en ese contexto, ha desarrollado ciclos que
abarcan la obra de compositores como son: Moussorgsky,
Ravel, Mahler, Tchaikovsky, Beethoven, Strauss, Stravinski,
Debussy, Dvorak, Sibelius, Brahms y Gershwin, entre otros.
En algunas de estas propuestas, la música se integró junto
a otras disciplinas, particularmente la pintura, en encuentros
interdisciplinarios junto con la profesora Beatriz Finocchietti.

Incluso, el pasado 29 de mayo, presentó en el Colegio de
Abogados de San Isidro el encuentro titulado "Encuentros
Latinoamericanos de Música y Arte (pintura)", una síntesis
de lo que es su enfoque: tender puentes entre las distintas
formas de expresión para lograr la experiencia del público.

                            

Finalmente, les agradezco a ustedes lectores por permitirme
contarles historias de distintos lugares o personas, que todos
los meses les escribo. Espero hayan conocido algo de Mario
Melendi, quien con una trayectoria que combina rigor técnico
y sensibilidad artística, se posiciona como un referente en la
divulgación de la música sinfónica, apostando a democratizar
su acceso por medio del uso de varias herramientas visuales
y pedagogías innovadoras, las cuales son para todo público.

Octavio Arrosamena Daners
Redactor y editor de artículos
octavioarrosamenadaners@gmail.com

viernes, 8 de mayo de 2026

Una vida entre planos y pinceles: el recorrido de una persona muy creativa

Nacida en Buenos Aires y criada en Olivos, su historia está atravesada
por una constante: la necesidad de expresarse a través del arte. Es por

eso, que en este número les voy a contar la historia de Victoria Fontana,
una vecina que después de estudiar arquitectura retomó con la pintura.

                                           

De todos modos, la historia comienza desde muy temprana edad, cuando
encontró en el dibujo y la pintura no solo un pasatiempo, sino un lenguaje
propio y a la vez, una forma de poder interpretar el mundo que la rodeaba.

Sin embargo, esa sensibilidad artística se consolidó años más tarde
en el ámbito académico. En el 1994 se recibió como arquitectura de
la Universidad de Belgrano, combinar su vocación creativa con una
formación técnica que le facilitó añadir sus herramientas expresivas.

No obstante, la arquitectura, en su caso, no fue solamente un punto
de llegada, sino como una extensión natural de su mirada artística y
el comienzo de un gran recorrido dentro de lo que es su vida laboral.

A su vez, a lo largo de su carrera, participó activamente en concursos
de croquis, pintura y fotografía, donde consiguió premios y menciones
dentro de la categoría de arquitectos, especialmente dentro de lo que
es el rubro croquis en tinta. Estas distinciones no solo reconocen su
destreza técnica, sino también su capacidad para capturar la esencia
que hay en los espacios y al mismo tiempo, traducirla en imágenes.

Por otra parte, su formación continuó enriqueciéndose con estudios
específicos en distintas disciplinas. Se perfeccionó en acuarela junto
a la arquitecta Raquel Lauria e investigó el lenguaje del collage con
Silvia Flichman, quien la ayudó a incorporar nuevas técnicas, y de
esa manera poder expandir lo relacionado a su universo creativo.

A lo largo de su recorrido expositivo, su obra ubica una presencia
sostenida y en constante evolución. Ya en 1995 se destacaba en
el concurso de croquis organizado por la Casa de la Cultura de la
Municipalidad de Vicente López, donde obtuvo una mención, y al
año siguiente en la misma categoría alcanzó el segundo premio.

Luego, en 1998 amplía su campo de acción con su participación
en un concurso de fotografía dentro del mismo ámbito cultural.

Después, en el año 2000 marcó su presencia en el Salón de
Pintura Fernan Félix de Amador, organizado por la Secretaría
de Cultura de Vicente López y un año más tarde llevó a cabo
su primera exposición individual de acuarelas, consolidando
una línea de trabajo que es una de sus formas de expresión.

Asimismo, en los primeros años de la década del 2000, su
obra circuló tanto en muestras individuales como colectivas.
Participó en exposiciones en diferentes espacios como Vía
Costa, donde mostró acuarelas en distintas ediciones entre
2001 y 2003, y expuso una muestra individual en el espacio
espacio de arte "Distopía", en Palermo Viejo, en el año 2003.
Ese año, su trabajo fue parte del Concurso Iberoamericano
de pintura de Aerolíneas Argentinas en el Palais de Glace.

Ya en 2004 dio a conocer su trabajo en la Galería Rich, que
también está ubicada en Palermo, y desde ese año hasta el
2012 mantuvo una participación constante en exposiciones
numerosas de acuarela en el espacio de arte y diseño Vía
Costa, consolidando así su presencia en el circuito artístico.

Además, su obra también fue exhibida en varias instituciones
culturales reconocidas como la Alianza Francesa de Martínez,
donde participó en muestras colectivas en 2007, 2008 y 2009.
A su vez, integró diferentes exposiciones temáticas, como la
Semana del Arte en Espacio Lop Artistas (2008), "Amor más
Arte" (2009) y muestras en espacios como El Árbol, que se
encuentra ubicado en el partido de San Isidro, en el 2010.

Posteriormente, su trayectoria sumó nuevas participaciones,
entre ellas el concurso de la Fundación Diagnóstico Maipú en
dentro de la Semana del Cáncer de Mama y la muestra grupal
del Mute Art Festival, que tuvo lugar en el 2012 en Las Cañitas.

También, es importante destacar que entre los años 2019 y
2024 fue docente de acuarela para la Secretaría de Cultura
de Vicente López, más precisamente en la Quinta Trabucco.

Finalmente, le quiero agradecer a Victoria Fontana por todo el
material aportado para poder realizar este artículo. En caso de
que deseen tomar clases con ella o bien adquirir alguna de sus
obras pueden seguirla en Instagram @vickyfontanaacuarelas o
por mail a victoria.fj@gmail.com. Y a ustedes también lectores
por dejarme compartir distintos lugares o personas cada mes.

Octavio Arrosamena Daners
Redactor y editor de artículos
octavioarrosamenadaners@gmail.com

martes, 7 de abril de 2026

Historias: Florencia Cappiello

Cada camino recorrido esconde una historia que va más allá de los
éxitos evidentes. La vida de una persona es un viaje lleno de pasión,

perseverancia y una búsqueda interna que supera su ámbito laboral.
Desde sus inicios en su campo hasta lograr conseguir ser una figura
reconocida, su historia nos invita a que pensemos en la fuerza de la
vocación, trabajo arduo y todo aquello que moldea nuestro destino.

Es por eso, que les voy a contar la historia de Florencia Cappiello,
una actriz de cine, teatro y televisión y profesora en Artes del Teatro,
argentina, recibida en la Universidad Nacional de las Artes (UNA).

                                     

Desde muy temprana edad comenzó a tomar clases de teatro, para
así tener la oportunidad de trabajar y luego de terminar sus estudios
secundarios, cursó la carrera de Comedia Musical en las Academias
Proscenio, las cuales tienen sus sedes ubicadas en Capital Federal.

De modo que, mientras que se encontraba estudiando de forma
privada con aquellos profesores que ella misma fue eligiendo, le
fueron surgiendo distintas posibilidades para ejercer su profesión.

Como dato de color, se bueno poder destacar que Florencia, ha
trabajado en musicales como "La Parka" en el Teatro Picadero y
"Woow", junto a Mariano Chiesa y dirección de Ariel Del Mastro
en el Metropolitan, durante las vacaciones de invierno del 2014.

Luego, se dedicó más al teatro donde realizó distintas obras,
entre ellas: "Los martes, orquídeas" bajo la dirección de Lía
Jelín en el Centro Cultural 25 de mayo; "KAOS Pirandello"
en el Teatro San Martín y, en 2025 actuó en "Opereta de
los Bandoleros", entre otras varias más que fue realizando.

Por otra parte, a partir del año 2017 surgió, junto con su socio
Ezequiel Sagasti la idea de tener un espacio para dar clases y
poder ensayar. Ese espacio con el tiempo fue creciendo y hoy
en día, es la escuela que está en el partido de Vicente López.

Sin embargo, dicha escuela en este 2026 tendrá dos enfoques
bien marcados: Teatro Consciente, que seguirá funcionando de
la mano de Ezequiel mientras que Florencia estará llevando a
cabo un nuevo proyecto, al cual ella denomina Raíz Escénica.

Florencia nos relata que lo más importante que logró adquirir
a partir de la experiencia de tomar y dar clases, fue el poder
brindar un espacio de contención y confianza a los que de a
poco están aprendiendo, para que se sientan como en casa,
y así poder explorar y vivenciar todas las emociones que se
pueden llegar a tener cuando se toma una clase de teatro.

De modo que, lo que le gusta, es que a sus alumnos cuando
asisten a clase, se sientan acompañados y puedan crear un
vínculo alumno-profesora, para poder "guiarlos y apoyarlos",
logrando un ida y vuelta con los que se suben al escenario.

Además, es bueno mencionar que no solamente trabaja en
teatro, sino que hace 10 años está en Alparamis de Olivos,
donde arrancó siendo parte de la compañía de teatro y los
sábados, domingos y feriados realizaba obras infantiles y
a partir de 2025 es la Directora y Coordinadora Artística,
por lo que está a cargo de todo lo que tiene que ver con
la parte artística del lugar en cualquier momento del año.

           

Es instructora de Kundalini Yoga, el cual, es un estilo de yoga
que trabaja muchas meditaciones y respiraciones e incluso en
sus clases ella introduce algunos ejercicios que le permiten al
que los practica volver a sí mismo de una forma más relajada.

             

Finalmente, le quiero agradecer a Florencia Cappiello por todo
el material aportado para hacer este artículo. Pueden seguirla 
en Instagram: @florcappiellook. Y también a ustedes lectores
por dejarme contarles y compartir historias de distintos lugares
o personas cada mes. Espero hayan conocido un poco de esta
persona tan valiosa y cuya figura sigue creciendo con el tiempo.

Octavio Arrosamena Daners
Redactor y editor de artículos
octavioarrosamendaners@gmail.com

viernes, 6 de marzo de 2026

Historia de Villa Ocampo

Durante una recorrida por el Partido de San Isidro en búsqueda de
algún lugar para contarles su historia, me sorprendió una hermosa

casa museo construida entre 1889 y 1891 que junta las influencias
italiana, francesa e inglesa y que se encuentra en excelente estado
de conservación, lo cual no deja de ser un dato más que destacado.

Es por eso, que en este número les voy a contar sobre Villa Ocampo,
la casa de veraneo que fue diseñada por el ingeniero Manuel Ocampo

para su tía Francisca Ocampo de Ocampo, aunque lo cierto es que fue
disfrutada por toda la familia de las hermanas Victoria y Silvina Ocampo.

De todos modos, para entrar en contexto debemos tener en cuenta
que Villa Ocampo, es una residencia que va más de su arquitectura
de la belle époque, siendo un importante símbolo histórico y cultural.

Además, se puede agregar que, la casa mencionada es simultánea al
matrimonio de Manuel Ocampo y Ramona Aguirre, que son los padres
de las autoras ya nombradas. Este contexto familiar da una conexión
significativa entre el entorno de las escritoras y su desarrollo literario.

Por otra parte, la relación entre la arquitectura del hogar y la vida
personal de los Ocampo puede influir en la obra de sus hijas, ya
que refleja aspectos de su historia familiar y cultural. La casa, por

lo tanto, no solo es un espacio físico sino también es un símbolo
de la herencia y las experiencias que dieron forma a las autoras.

Asimismo, desde 1941 hasta 1979, la vivienda sirvió como la
residencia permanente de Victoria Ocampo, aunque en 1973
decidió donar la propiedad a la Organización de las Naciones
Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura (mejor conocida
como UNESCO), destacando así su valor cultural y literario.

Luego, en 1997, Villa Ocampo fue reconocida oficialmente al
ser declarada Monumento Histórico Nacional y, por lo tanto,
permanece abierta al público. Allí se hacen visitas guiadas,
actividades educativas, charlas, seminarios y encuentros
culturales, a la vez que aún está el mobiliario original y la
biblioteca personal de la que ella fue su gran anfitriona.

Incluso, esta casa museo cuenta con algunos datos muy
importantes de saber, entre los que se pueden mencionar:

* Su superficie actual es de 1,12 aunque en sus comienzos ocupaba 10.

* La biblioteca personal de Victoria Ocampo contiene más de 10.500 libros.

* En el año 1941, Victoria Ocampo se instala de forma definitiva en la casa.

* Tiene 88 tomos de la revista Sur y 59 números de El Correo de la UNESCO.

* Se encuentran en ella 152 obras de arte, 1294 fotografías y 4.000 cartas.

* Existen más de 1.303 ejemplares que han sido dedicados por sus autores.

* Contiene más de 1.500 recortes periodísticos de y sobre Victoria Ocampo.

* Hay más de 5.000 volúmenes en distintos idiomas (inglés, francés, italiano).

* Entre su archivo se encuentran más de 100 documentos audiovisuales.

* Tiene más de 2.200 publicaciones acerca de la vida de Victoria Ocampo.

Para más información entrar a su cuenta de Instagram @villa_ocampo

Finalmente, le quiero agradecer a ustedes lectores por permitirme
contarles historias de diferentes lugares o personas que todos los
meses les estoy compartiendo. Ojalá hayan podido conocido algo
de este lugar que forma parte del patrimonio vivo de la zona norte
del conurbano bonaerense y no solo remite a una figura central de
la cultura argentina, sino también a una época en la que una casa
se convirtió en un punto de encuentro entre Argentina y el mundo.

Octavio Arrosamena Daners
Redactor y editor de artículos
octavioarrosamenadaners@gmail.com

miércoles, 4 de febrero de 2026

Un verano de recuperación: Cuando en la Quinta de Olivos funcionaba una Colonia para “Niños Débiles”

Antes de convertirse en la residencia permanente de los presidentes
argentinos, la Quinta de Olivos tuvo un uso social y humanitario que

resalta un capítulo olvidado de su historia y que pocas personas lo
conocen: sirvió como una colonia de vacaciones que se dedicaba
a cuidar la salud de los niños que participaban yendo a la misma.

Es por eso, que en este número les voy a contar la historia de la
"Colonia de Niños Débiles General José de San Martín", la cual

estuvo en funcionamiento desde 1933 hasta su final en 1952.

Agustín P. Justo fue el primero en dar una utilidad a ciertas tierras al
implementar reformas en 1933. Su propuesta fue por motivo de una
idea inspirada por el dirigente socialista Gregorio Beschinsky. Esta
acción marcó un hito en la utilización de esos terrenos, destacando
la influencia de las propuestas socialistas en las políticas de Justo.

Por otra parte, el Gobierno Nacional dispuso que la Quinta, que entre
sus primeros dueños se encuentra Miguel de Azcuénaga, que en 1810
ocupó el cargo de vocal en la Primera Junta de Gobierno, acondicionó
las 35 hectáreas que ocupa para asegurar su correcto funcionamiento.

No obstante, el ministerio de Agricultura proporcionó carpas y fijó un
sistema de iluminación. Se formaron dos repúblicas que competían
entre sí en diversos juegos, lo que sugiere un ambiente de rivalidad

y actividad recreativa. Esta iniciativa muestra un claro esfuerzo por
fomentar más la participación y el entretenimiento de la comunidad.

De igual manera, este espacio recibía a 100 chicos por turno. El
acceso a la colonia se hacía a través de un portón ubicado sobre
la calle Villate. Este establecimiento estaba diseñado para atender
a aquellos niños que tenían necesidades especiales, dándoles un
entorno adecuado para una mejor recuperación y su desarrollo.

Como dato de color, se puede mencionar que el término "niños
débiles" se utilizaba en esa época para referirse a los menores
que tenían desnutrición, anemia o estaban en riesgo de tener
tuberculosis, la cual era una enfermedad bastante frecuente.

Además, el objetivo de la colonia era proporcionales un lugar
de recuperación, alejado de las condiciones insalubres de la
ciudad y aprovechando el microclima que ofrecía la Quinta
con unas características especiales, entre las cuales están:

Entorno natural: Este espacio verde presenta un abundante
arboleda, aportando un entorno natural y saludable. Además,
su proximidad al Río de la Plata asegura un suministro firme
de aire puro, lo que favorece el esparcimiento y la recreación
de los visitantes. Estos elementos juntos hacen que el lugar
sea ideal para el disfrute y la conexión con la naturaleza.

Instalaciones adaptadas: Se llevaron a cabo obras para
modificar la residencia de verano en un espacio habitable
y funcional destinado a los niños. Se habilitaron comedores
y áreas de descanso, lo que contribuyó a mejorar la calidad
del espacio. Además, se instaló una pileta de natación, que
actualmente todavía está en la residencia presidencial y, a
su vez, todas las modificaciones muestran un compromiso
con el bienestar infantil y la funcionalidad que tiene el lugar.

Educación y recreación: La colonia se presentaba como un
espacio multifacético que no solo ofrecía descanso, sino que
también cumplía una función pedagógica para niños. Durante
su estancia, los participantes se involucraban en actividades,
tales como lo son trabajos de tipo agrícola, aprender distintos
oficios y participar en diferentes juegos y programas teatrales.

Sin embargo, durante la segunda presidencia de Juan Domingo
Perón, se produjo una cesión de parte de las instalaciones a la
Unión de Estudiantes Secundarios (UES), donde se llevaban a
cabo varias actividades deportivas y culturales e incluso había
dormitorios para las chicas que venían de otras partes del país.

De manera que, tras el golpe de Estado que tuvo lugar en 1955,
el presidente de facto Pedro Eugenio Aramburu tomó la Quinta
como su residencia oficial permanente, práctica que luego fue
adoptada por todos los mandatarios sucesivos, poniendo así
fin a lo que fue hasta el momento la colonia de vacaciones.

Por lo cual, la Quinta de Olivos pasó de ser un centro de salud
infantil con un profundo rol social a consolidarse como el centro
neurálgico del poder ejecutivo nacional y de esta manera, se ha
convertido en un lugar central en la historia de la Rep. Argentina.

Finalmente, le quiero agradecer a ustedes lectores por dejarme
contarles y compartir historias de diferentes lugares o personas
cada mes. Espero hayan podido conocer un poco acerca de esta
actividad que durante algunos años fue parte de nuestro partido.


Octavio Arrosamena Daners
Redactor y editor de artículos
octavioarrosamenadaners@gmail.com