domingo, 2 de agosto de 2020

Historias: Dr. Antonio Augusto Cetrángolo

Con motivo del gran y fuerte avance de la COVID-19 o también conocida como enfermedad por Coronavirus y su posterior Cuarentena, la cual del 1 al 17 de julio fue de carácter obligatoria, -indicándonos- que debíamos quedarnos en casa, salvo que fuese por algo muy específico: ir a comprar alimentos, turno con el médico programado con anticipación, ser trabajador de tipo esencial, etcétera.
Es que esta nota es un homenaje a las personas que trabajan en la salud.

En vez de hablar sobre la historia de algún lugar en particular de nuestro querido partido de Vicente López, vamos a contar algo sobre la vida y algunas curiosidades que son características del Dr. Antonio Augusto Cetrángolo.

Nacido el 7 de marzo de 1888 en la ciudad de Las Heras, provincia de Buenos Aires y de origen humilde, además de que su gran afán fue el estudio, el Dr. Cetrángolo fue un médico muy destacado en el área de Tisiología (parte de la medicina que se estudia la tuberculosis). Dada su gran labor en esta especialidad, es que tuvo muchos discípulos, ya que hubo muchos enfermos de tuberculosis, antes de que se iniciara la era del antibiótico. Sin embargo, antes de dedicarse a la medicina, en 1907 se graduó de maestro normal y ejerció dicha profesión en Capital Federal hasta 1914. En 1912, obtiene el título de Profesor de Enseñanza Secundaria en Biología, dictando clases en Morón y La Plata, obteniendo recién su título de Doctor en Medicina, en la Universidad de Buenos Aires en 1916.

Una vez ya recibido y por recomendación del Dr. Luis Tamini, decide irse a la provincia de Córdoba, para trabajar como médico interno del Sanatorio Nacional de Tuberculosis Santa María, en la ciudad de Cosquín. Incluso allí su actividad civilizadora y fue autodidacta, ya que aprendió alemán e inglés, sin la ayuda de maestros (ya hablaba muy bien francés porque había estudiado varias obras en ese idioma durante su etapa de estudiante de medicina). Con motivo de su gran trabajo en el sector de Tisiología, podemos destacar que el Dr. Cetrángolo ocupó parte de su vida profesional para ayudar en el tratamiento de personas enfermas de tuberculosis, también ha investigado procedimientos que como el neumotórax artificial y la cirugía lograban la curación de algunos pacientes.            

Aunque, para relacionar más al Dr. Cetrángolo con Vicente López, es necesario ir al año 1947 cuando fue llamado a trabajar en el Dispensario de Vías Respiratorias de Vicente López. También es muy importante reconocer que fue uno de los mentores en la reconstrucción del Sanatorio de Llanura de Pergamino, inaugurado en 1938, y que ayudó en la construcción de Pabellones para Tuberculosos que la Dirección de Higiene de la Provincia de Buenos Aires edificó en varias localidades. Justamente, uno de esos pabellones, levantado en la vecindad de Vicente López, fue donde dedicó sus últimos años reuniendo nuevamente a varios estudiantes y formando nuevos, que siguiendo su obra, transformaron el Centro de Profilaxis y Tratamiento en el Hospital del Tórax.

En homenaje al gran aporte que hizo a nuestra comunidad, es que el Hospital del Tórax, la estación de tren entre las estaciones Florida y Bartolomé Mitre, y una calle y plazoleta en Villa Martelli llevan su nombre.

Finalmente a modo de conclusión, les cuento que el Dr. Cetrángolo fallece el 21 de septiembre de 1949.


Octavio Arrosamena Daners
Redactor y editor de artículos
octavioarrosamenadaners@gmail.com

viernes, 3 de julio de 2020

Historia de la Quinta presidencial de Olivos

Pasar cerca de ella, ya sea caminando, en tren o colectivo nos deja asombrados por su tamaño y con las ganas de conocer más acerca de la cantidad de historias que hay en ella. No obstante, para saber un poco más sobre la historia de la residencia oficial y segundo lugar donde el presidente argentino lleva a cabo sus funciones cuando no se encuentra en la Casa Rosada, debemos remontarnos a sus orígenes.

El primer propietario de esta impresionante vivienda fue Rodrigo de Ibarola y las primeras divisiones de la tierra, manteniéndose parte de ellas en su formato original, fueron llevadas a cabo por Juan de Garay en 1580 (año de la segunda fundación de la ciudad de Buenos Aires). Sin embargo, su dueño más destacado fue Miguel de Azcuénaga, militar y político argentino, que formó parte de la Primera Junta de Gobierno patrio ocupando el cargo de vocal a los 55 años de edad.


Una vez ya fallecido Azcuénaga en 1833, la propiedad pasó a manos de su hijo Miguel José quien decide hacer reformas. Entre ellas diseñar la casa que se encuentra en la actualidad con el aporte de su amigo, el pintor y arquitecto Pridiliano Pueyrredón, además de construir una cabaña para poder criar animales. Luego de morir y al no tener hijos, la casa pasó directamente a pertenecerle a su sobrino Antonio Olaguer Feliú y Azcuénaga, que era ciego y muere en 1903, dejándole la casa a su sobrino y ahijado Carlos Villate Olaguer.

Se puede decir que Villate era un claro modelo de lo que se podía llegar a considerar un “dandy”, dado que contaba con ciertas características que lo hacían un hombre muy elegante: viajes de forma constante a París, buen mozo y sobre todo refinado, pero lo que más resaltaba en él, eran sus visitas a la chacra de Olivos (actual quinta) dejando su yate anclado en la costa. En 1918, Villate muere a los 46 años y en su testamento, que fue escrito en 1901, deja como herencia al estado argentino la antigua cabaña, pero con la condición de que ésta sea utilizada como residencia de los presidentes durante los años de su mandato.

De manera que, el 30 de septiembre de 1918, por resolución del poder ejecutivo nacional firmado por el presidente Hipólito Yrigoyen (aunque éste solo visitó el lugar en una ocasión) la primera persona en ocupar la Quinta de Olivos fue Honorio Pueyrredón cuando toma el lugar de Yrigoyen, aunque solo lo haría de forma simbólica, de igual forma que ocurriría más tarde con el próximo presidente (Marcelo T. de Alvear).

También es importante destacar que el general Agustín P. Justo en 1933, luego de que la Quinta estuviera unos años “abandonada”, decide crear dentro de ella una colonia de vacaciones, la cual se llamó “Colonia de Vacaciones para Niños Débiles Gral. José Francisco de San Martín” y llegó a tener hasta 3500 niños. Además de la colonia de vacaciones, Justo realizó cambios, como la instalación del alambrado, adornar el parque, reformar el edificio, poner baldosas en las veredas, plantar jacarandás en Avenida del Libertador, entre otras cosas.

Pero no solamente el general Justo hizo reformas, ya que en su momento el presidente Juan Domingo Perón entre los años 40 y 50 del siglo XX decide la construcción de distintas instalaciones para el uso de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES): canchas de vóley y de fútbol, un puerto polideportivo, un anfiteatro y una pista de atletismo. A pesar de ello, Perón no vivió en la Quinta y decidió quedarse en el Palacio Unzué, ubicado en Avenida del Libertador y Austria, lugar que luego fue derribado al producirse la Revolución Libertadora, en 1955.

Sin embargo, el primer presidente constitucional que habitó la Quinta de Olivos en compañía de su familia fue Arturo Frondizi y casi sin darse cuenta, el destino llevó a que los militares que estaban de su lado lo derrocaran, dado que el 18 de agosto de 1961, Frondizi se reúne con el Che Guevara y eso genera cierta irritación entre los uniformados y su levantamiento contra del orden constitucional.

Finalmente, a modo de conclusión se puede decir que pese a que han pasado gran cantidad de presidentes argentinos, el único de los que vivieron allí y murió en ella hasta ahora fue Juan Domingo Perón, ya que éste falleció el 1 de julio de 1974, cuando aún se encontraba en el cargo de Presidente de la Nación. Es por eso que la Quinta Presidencial de Olivos, además de ser declarado “lugar histórico nacional“ es un sitio que pertenece al patrimonio histórico- emocional de cada argentino.

Octavio Arrosamena Daners
Redactor y editor de artículos

octavioarrosamenadaners@gmail.com

lunes, 1 de junio de 2020

Historia de las Voluntarias del Hospital y Maternidad Santa Rosa

Las buenas acciones se definen como aquellos actos que hace una persona, en un ámbito determinado, con un fin en especial y a su vez, las comparte con sus pares. Sin embargo, debemos tener en cuenta que en su caso va a ir acompañada de la misma pregunta: ¿Por qué quieren formar parte del grupo? y la respuesta es siempre la misma y es el hecho que las motiva ayudar a la comunidad.

Un claro ejemplo en donde se pueden ver las buenas acciones son las 22 voluntarias del Hospital y Maternidad Santa Rosa, que trabajan día a día desde el mes de Octubre de 2014 realizando diferentes actividades en la Comunidad de Villa Martelli, para luego darlas a conocer a lo largo y ancho del país.

En esta oportunidad, tuve el gusto de poder conversar directamente con una de sus voluntarias, la cual me fue comentando las distintas actividades que realizan dentro de la Maternidad, la cual me fue comentando las distintas actividades que realizan dentro de la Maternidad, entre las que se puede resaltar el recorrido que hacen por las salas de Neonatología, Preparto, Guardia Pediátrica, Puerperio, Estimulación y Parto.

Asimismo las voluntarias, se encargan de guiar en toda su estadía a cada madre y asisten en los consultorios correspondientes por calendario, sacar turnos, acompañarlas a la guardia, e incluso ayudan con los respectivos trámites de la Libreta de Nacimiento y realizan un seguimiento a mamás para que no discontinúen los tratamientos de sus bebés, si los hubiere. Además, estas son invitadas a todas las charlas que ofrece la Maternidad como “prevención de enfermedades venéreas, o métodos anticonceptivos”. Esto principalmente se debe a que además de haber madres muy jóvenes, solteras, muchas sufren violencia de género: siendo golpeadas, violadas, agredidas y maltratadas tanto psicológica como verbalmente, solas sin familia, sumado a la condición social que presenta cada una.

Por otra parte, otro dato no menos importante es comentar acerca de La Residencia Materna, lugar en el cual se pueden hospedar hasta 12 madres de forma diaria por las distintas patologías que pueden tener sus bebés en el nacimiento. Si bien, ellas no saben cuándo su bebé consigue el alta, pues esto depende exclusivamente del avance que puede presentar la salud de cada niño en particular, en muchas ocasiones una de las problemáticas más frecuentes es el poco peso de su niño. Incluso, a todos los bebés prematuros que nacen en la Maternidad se les entrega ropa que especialmente se compran para ellos además de óleo calcáreo, algodón, gasas, alcohol, mamaderas, chupetes si son solicitados, pañales PR, entre otras cosas.

De igual forma, parte de los ingresos que recibe la Residencia provienen del local que las Voluntarias del Hospital y Maternidad Santa Rosa tienen en la calle Florentino Ameghino 941, Villa Martelli (a la vuelta de la Maternidad), donde realizan ventas de ropa donada para entregar en la maternidad, como ropa de hombre, zapatos, ropa de mujer para salir, ropa de niños, adornos, etc. Lo que nos ayuda muchísimo para mantener la Residencia con 12 personas, además de todos los aportes que realizamos a las diferentes áreas que funcionan en la maternidad. A su vez, dicha Residencia, debe encontrarse en excelente estado sanitario según lo establece la ley 2585/07, por eso el lugar tiene artículos de limpieza como trapos de piso, detergente, rejillas, escobillón, desinfectante de piso, entre otros. También, en aquello relativo a higiene personal, se abastece de todo lo necesario.

Sin embargo, durante su estadía las madres tienen acceso a distintos artículos como son azúcar, mate cocido, yerba, té, rollo de cocina y todo lo relativo al día a día para que no les falte nada, no obstante siempre es necesario ropa, abrigo, camisones, toallas, pantuflas y ropa interior, que pese a que varias de estas cosas son donadas por la gente, a veces no hay talle, número e incluso la cantidad necesaria para poder cubrir con las necesidades en determinado momento.

También, durante el año las voluntarias organizan y brindan talleres para que las madres quienes pasan meses en la Residencia, puedan tener además de una distracción, una salida laboral que incluso la pueden llegar a realizar sin tener que moverse de sus casas.

Finalmente, a modo de conclusión quiero agradecerle a la Sra. Silvia Dorso (Coordinadora de las Voluntarias del Hospital y Maternidad Santa Rosa) por todo su aporte para la realización de este artículo y les recuerdo que si desean formar parte del grupo de Voluntarias del Hospital y Maternidad Santa Rosa o bien hacer alguna donación, pueden contactarse por medio de las siguientes redes sociales:

E-mail: voluntariasmaternidad@gmail.com
Facebook: @voluntariassantarosamaternidad
Instagram: @voluntariasmaternidad

Octavio Arrosamena Daners 
Redactor y editor de artículos

octavioarrosamenadaners@gmail.com