miércoles, 4 de febrero de 2026

Un verano de recuperación: cuando en la Quinta de Olivos funcionaba una Colonia para “Niños Débiles”

Antes de convertirse en la residencia permanente de los presidentes
argentinos, la Quinta de Olivos tuvo un uso social y humanitario que

resalta un capítulo olvidado de su historia y que pocas personas lo
conocen: sirvió como una colonia de vacaciones que se dedicaba
a cuidar la salud de los niños que participaban yendo a la misma.

Es por eso, que en este número les voy a contar la historia de la
"Colonia de Niños Débiles General José de San Martín", la cual

estuvo en funcionamiento desde 1933 hasta su final en 1952.

Agustín P. Justo fue el primero en dar una utilidad a ciertas tierras al
implementar reformas en 1933. Su propuesta fue por motivo de una
idea inspirada por el dirigente socialista Gregorio Beschinsky. Esta
acción marcó un hito en la utilización de esos terrenos, destacando
la influencia de las propuestas socialistas en las políticas de Justo.

Por otra parte, el Gobierno Nacional dispuso que la Quinta, que entre
sus primeros dueños se encuentra Miguel de Azcuénaga, que en 1810
ocupó el cargo de vocal en la Primera Junta de Gobierno, acondicionó
las 35 hectáreas que ocupa para asegurar su correcto funcionamiento.

No obstante, el ministerio de Agricultura proporcionó carpas y fijó un
sistema de iluminación. Se formaron dos repúblicas que competían
entre sí en diversos juegos, lo que sugiere un ambiente de rivalidad

y actividad recreativa. Esta iniciativa muestra un claro esfuerzo por
fomentar más la participación y el entretenimiento de la comunidad.

De igual manera, este espacio recibía a 100 chicos por turno. El
acceso a la colonia se hacía a través de un portón ubicado sobre
la calle Villate. Este establecimiento estaba diseñado para atender
a aquellos niños que tenían necesidades especiales, dándoles un
entorno adecuado para una mejor recuperación y su desarrollo.

Como dato de color, se puede resaltar que el término "niños
débiles" se utilizaba en esa época para referirse a los menores
que tenían desnutrición, anemia o estaban en riesgo de tener
tuberculosis, la cual era una enfermedad bastante frecuente.

Como dato de color, se puede resaltar que el término "niños
débiles" se utilizaba en esa época para referirse a los menores
que tenían desnutrición, anemia o estaban en riesgo de tener
tuberculosis, la cual era una enfermedad bastante frecuente.

Además, el objetivo de la colonia era proporcionales un lugar
de recuperación, alejado de las condiciones insalubres de la
ciudad y aprovechando el microclima que ofrecía la Quinta
con unas características especiales, entre las cuales están:

Entorno natural: Este espacio verde presenta un abundante
arboleda, aportando un entorno natural y saludable. Además,
su proximidad al Río de la Plata asegura un suministro firme
de aire puro, lo que favorece el esparcimiento y la recreación
de los visitantes. Estos elementos juntos hacen que el lugar
sea ideal para el disfrute y la conexión con la naturaleza.

Instalaciones adaptadas: Se llevaron a cabo obras para
modificar la residencia de verano en un espacio habitable
y funcional destinado a los niños. Se habilitaron comedores
y áreas de descanso, lo que contribuyó a mejorar la calidad
del espacio. Además, se instaló una pileta de natación, que
actualmente todavía está en la residencia presidencial y, a
su vez, todas las modificaciones muestran un compromiso
con el bienestar infantil y la funcionalidad que tiene el lugar.

Educación y recreación: La colonia se presentaba como un
espacio multifacético que no solo ofrecía descanso, sino que
también cumplía una función pedagógica para niños. Durante
su estancia, los participantes se involucraban en actividades,
tales como lo son trabajos de tipo agrícola, aprender distintos
oficios y participar en diferentes juegos y programas teatrales.

Sin embargo, durante la segunda presidencia de Juan Domingo
Perón, se produjo una cesión de parte de las instalaciones a la
Unión de Estudiantes Secundarios (UES), donde se llevaban a
cabo varias actividades deportivas y culturales e incluso había
dormitorios para las chicas que venían de otras partes del país.

De manera que, tras el golpe de Estado que tuvo lugar en 1955,
el presidente de facto Pedro Eugenio Aramburu tomó la Quinta
como su residencia oficial permanente, práctica que luego fue
adoptada por todos los mandatarios sucesivos, poniendo así
fin a lo que fue hasta el momento la colonia de vacaciones.

Por lo cual, la Quinta de Olivos pasó de ser un centro de salud
infantil con un profundo rol social a consolidarse como el centro
neurálgico del poder ejecutivo nacional y de esta manera, se ha
convertido en un lugar central en la historia de la Rep. Argentina.

Finalmente, le quiero agradecer a ustedes lectores por dejarme
contarles y compartir historias de diferentes lugares o personas
cada mes. Espero hayan podido conocer un poco acerca de esta
actividad que durante algunos años fue parte de nuestro partido.


Octavio Arrosamena Daners
Redactor y editor de artículos
octavioarrosamenadaners@gmail.com